¿Se puede innovar sin utilizar las nuevas tecnologías? ¿Con qué material se
podría complementar el libro de texto antes de la aparición de estas?
Actualmente no concebimos innovación educativa sin las nuevas tecnologías.
Pero no fue hasta los años 90 cuando apareció el primer servidor web en España,
por lo tanto, los docentes en esta época tenían otro concepto de innovación.
Tras una dictadura del régimen franquista en la que la educación estaba muy
adoctrinada y limitada, se iba en busca de una educación más innovadora en la
etapa de la transición a la democracia, aunque no se consiguió del todo. Los
docentes creaban materiales complementarios al libro de texto, trataban temas
que no estaban escritos en los libros, se hacían preguntas abiertas dando lugar
a que los alumnos compartieran su opinión al respecto y reflexionaran sobre el
tema, etc. Esto se consideraba suficiente para pensar que el docente estaba
innovando en las aulas. Sin embargo, hoy en día debido a los conocimientos de
investigaciones que disponemos, podemos darnos cuenta de que vuelven a recaer
en los métodos tradicionales.
Un ejemplo de lo comentado anteriormente podría ser el “Material para la
escuela sobre la Crisis del Golfo”, “La taronja, la natura a l’escola”,
“Estudiem coses al voltant de la cuina”.
En cuanto al primero, se trata de un
material muy extenso en el que se explica la Crisis del Golfo de 1991 a través
de artículos de prensa. Es un recurso meramente informativo ya que carece de
índice y no presenta actividades, da lugar a una metodología abierta en la que
el profesor tiene la libertad de decidir en cada momento lo que se va a
realizar. Además, internet no era un recurso tan accesible, por tanto, se
utilizaban estos materiales para proporcionar información a los alumnos.
Respecto al segundo material mencionado, hace referencia al proceso de
cultivación de la naranja, siendo este un tema innovador en el aula. A pesar de
esto, continúa siendo un material tradicional que sigue la estructura de
actividad y respuesta, en la que esta última tiene un espacio limitado.
Por último, la intención didáctica del tercer material es acercarnos al
análisis de la propia experiencia, a la investigación, a la práctica de
aprendizajes partiendo de la casa y fundamentalmente de la cocina.
Consta de dos libros: uno dirigido a los alumnos y otro al docente. Este
último sirve de guía para el profesor a la hora de organizar la clase, incluso
se puede observar que a pesar de que los alumnos hacen una autoevaluación, es
el profesor quien la dirige a través de las preguntas que están pautadas en
éste.
¿A partir de los materiales se puede influir en la práctica docente?
Se puede trabajar de manera innovadora, pero es fácil recaer en las rutinas
habituales, pues innovar supone esfuerzo y dedicación, y no todos los docentes
están dispuestos a esto. Un libro de texto en formato digital se cree que es
innovador pero es una falacia, pues básicamente lleva la misma estructura del
libro de texto y lo único que cambia es el material en el que lo trabajamos.
Esto no cambia nada, sin embargo utilizar las tecnologías para investigar sí
que ayuda al cambio.
El problema muchas veces es que el material creado por el profesor es
limitado y no genera negocio, pero el libro de texto sí que lo genera. Al final
todo se reduce a dinero. En la práctica es difícil competir contra una sociedad
capitalista que prioriza el dinero a cualquier otra cosa.



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